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Cristina Amat es una artista contemporánea española nacida en El Penedès, Barcelona, y actualmente afincada en Sitges, una ciudad costera con una larga tradición artística, donde la presencia del mar, su energía y la luz cambiante influyen en su obra.

Su práctica se centra en el rostro humano como espacio de presencia, identidad y verdad. Trabajando con óleo sobre lienzo y empaste expresivo, Cristina crea retratos contemporáneos que van más allá de la representación. A través del color, la textura y el gesto, explora la fuerza interior, la sensibilidad y la vulnerabilidad como experiencias vividas, más que como ideas abstractas.

Sus figuras encarnan sensualidad, valentía, determinación e intensidad emocional. Cada rostro, cada mirada y cada marca transmiten intención, invitando a una conexión directa y personal. No se trata de retratos idealizados, sino de obras que revelan complejidad, resiliencia y autenticidad.

La obra de Cristina está creada para aquellos que se reconocen en ella. Sus pinturas no son objetos decorativos, sino piezas que habitan un espacio y establecen un diálogo silencioso con el espectador, obras que tienen presencia, memoria y significado.

Hoy en día, Cristina sigue desarrollando un lenguaje pictórico distintivo que fusiona emoción, estética y profundidad, creando retratos que resuenan a lo largo del tiempo y se convierten en parte de la vida y la identidad de quienes los coleccionan.

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Historia

Desde muy temprana edad, Cristina se sintió atraída por la pintura, pasando innumerables horas dibujando y experimentando con el color. Recibió formación formal en dibujo durante su juventud y más tarde estudió diseño, un período que moldeó su sensibilidad visual y su comprensión de la composición.

Después de años siguiendo una trayectoria profesional diferente, un profundo cambio personal la llevó de vuelta a la pintura, no como un hobby, sino como un compromiso. Desde entonces, su práctica se ha convertido en un espacio de constante exploración y evolución.

Cristina sustituyó gradualmente los pinceles por espátulas, desarrollando una técnica basada en gruesas capas de pintura al óleo aplicadas con diferentes espátulas y colores vibrantes. Este proceso confiere a su obra una fuerte presencia física y una calidad casi escultórica, en la que la textura se vuelve tan esencial como la propia imagen.

Una artista autodidacta y en continua evolución que reconoce la importancia de aprender haciendo y de no dejar nunca de experimentar, siguiendo siempre el camino de su corazón.

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